Inteligencia artificial y sentido común en el proceso creativo
Inteligencia artificial y el ocaso del proceso creativo.
Hace no mucho tiempo atrás recibimos la llegada de la inteligencia artificial.
En todo este tiempo, las cosas han evolucionado de formas sorprendentes y se han ido haciendo sitio en la cotidianidad de todas nuestras actividades.
Se puede decir que ahora mismo no hay nada que no tenga inteligencia artificial corriendo por sus venas.
No importa la actividad que se mire. La idea que persiste en las cabezas de todos ahora es: ¿llegaremos a ser obsoletos?
En este artículo mencionamos cinco ideas relacionadas con la inteligencia artificial que nos ayudarán a tener una perspectiva mejor sobre nuestra coexistencia con este fenómeno que parece que no tiene fecha de vencimiento.
El Experimento
Para procurar ser objetivos con la exposición de estas ideas, nos pusimos en la empresa de hacer funcionar la inteligencia artificial en un mini proyecto.
El primer proyecto del año sería generar alguna imagen digital (render) con motivo de la celebración de la fiesta de los reyes magos.
Para no extendernos en algo inalcanzable, haremos una imagen lo más básica posible.
El resultado final es este.
- Melchor
- Gaspar
- Baltazar
El proceso para generar esta imagen ha sido el más simple de todos.
Proceso convencional.-
Idea y Boceto
En este estadio del proyecto el tiempo invertido tiene muchos factores que intervienen en el desenlace.
Suelen ser factores determinantes:
La experiencia del que crea el contenido o imagen
Si lo que se ha pedido es algo común o hecho de forma más personalizada o especial
El o los soportes sobre los que se pretende presentar el trabajo final (Vr, Render de video, videojuego, impresión , etc)
Modelado por box modeling
En resumen, comenzamos por una caja y terminamos con todo lo que se nos pueda ocurrir.
Al ser un ejercicio simple. Tampoco necesitamos pasar por procesos de escultura o de retopología. Sólo hemos hecho lo que se considera el ABC del modelado.
Mapping
Uno de los procesos que quizás se beneficiaría mucho de la inteligencia artificial. Actualmente es válido para superficies rígidas, pero le queda un poco para hallar la formula en modelos orgánicos. De momento personajes y criaturas en general no están exentas de este proceso de forma “artesanal”.
Para fines como la animación u otras modificaciones de la geometría de forma adecuada, es necesario cumplir con ciertos parámetros que son peculiares en cada caso.
Creación de materiales
Sin necesidad de inteligencia artificial, Este proceso ha evolucionado de múltiples maneras. Aquí cada uno puede elegir el camino que más le sirva o con lo que más a gusto se sienta.
Se pueden crear materiales “universales” que sigan un patrón de repetición y se acomoden a muchos objetos o se pueden hacer verdaderas customizaciones adecuadas a cada milímetro de nuestros modelos más preciados.
También existen sistemas de escaneado de materiales y servicios de digitalización. Es posiblemente de las faenas más gratificantes de todo el workflow.
Composición e iluminación
Para este apartado se ponen en práctica un conjunto de principios que constituyen canon para que las escenificaciones o presentaciones sean estéticamente placenteras. Esto quiere decir que, a parte del tiempo de decisión sobre la ejecución misma, es necesario haber invertido un tiempo en la asimilación de ciertos conceptos base que lleven este apartado a buen puerto.
Render final.
No exige mucho en términos de ejercicio mental, ya que actualmente muchos de los motores de render suelen tener alguna “fórmula” que hace de esta parte algo más mecánico. Muchos de los pequeños ajustes que se deben hacer aquí tienen que ver más con la optimización del render. Sin embargo no dejan de ser un tiempo de espera.
Nótese que aquí, al ser un ejemplo básico de prueba, no tocamos preparaciones para ejecuciones en tiempo real. Sólo lo que se denomina render a secas.
El proceso en total ha llevado unas seis horas. Es cierto que puede parecer un poco excesivo, pero hay que tener en cuenta que al ser un trabajo no limitado por requerimientos de un cliente (y al ser más personal) suele tomarse más tiempo en ciertas tomas de decisiones y caminos a tomar.
El software usado fue 3dsmax de Autodesk y adobe substance painter
Con la inteligencia artificial tenemos lo siguiente:
Si solo se busca la imagen, sin ninguna relevancia o atención en el detalle, se puede proceder a la opción texto a imagen. Bastará una descripción de lo que se busca y a darle al botón de “crear” como locos. Algunas modificaciones al famoso prompt (las frases o palabras que indican a la inteligencia artificial lo que busca el usuario) y listo.
Tiempo aproximado para lograr la imagen (exagerando) 30 minutos.
Todo genial. Hemos ahorrado horas incontables de aprendizaje de términos y conceptos y no nos hemos quemado la cabeza con largos procedimientos. Y todo ha salido perfecto. O no?
Sin ahondar en enfoques más profundos podemos observar estos “peros”:
Ciertas partes del cuerpo no muy nítidas
Miembros saliendo de sitios de forma inexplicable
“Erratas gráficas” (manchas inconsistentes) a pesar de haber pedido algo muy simple. No estábamos pidiendo un monstruo legendario ni una persona con todos sus dedos.
Cierto que dándole al botón durante un tiempo más prolongado, pero en ningún momento el equivalente a seis horas, puede que hubiéramos refinado esto un poco más.
Hasta aquí la parte empírica del experimento. Ahora vamos por las ideas centrales
Pasamos a exponer ciertas apreciaciones que han nacido de convivir todo este tiempo con la inteligencia artificial.
Inteligencia artificial y su impacto
Generativo
De un tiempo a esta parte, en lugar de mencionar a la inteligencia artificial a secas, el término que va ganando espacio es el de “desarrollo generativo”
A diferencia de lo que promete ser la inteligencia artificial en un futuro potencial, que es hacerse cargo del proceso cognitivo de un proyecto sin intervención humana, la creación generativa es como un diálogo entre un asistente y el usuario humano.
Los asistentes han sido parte de muchas funciones en informática. Desde la instalación de software hasta la escritura de un correo electrónico con todas las formalidades.
Estos nuevos asistentes contendrían mucha más información para intercambiar con los usuarios y hasta incluso estarían dotados de algún tipo de “carisma” para evitar que esa interacción resulte incómoda. Un tipo de Siri o Alexa, pero con miras al proceso creativo.
Así, se ofrecen formas cada vez más rebuscadas de brindar al usuario humano formularios de opciones para mantener a raya las “divagaciones” de la máquina.
En campos como la ingeniería industrial se puede ver que la creación de motores y mecanismos y máquinas en general, triunfa.
Falta de consistencia
El problema que va hallando una solución con el paso del tiempo es la de la consistencia en la imagen. Más concretamente para cuando el resultado tiene que ser animado.
Todavía ser pueden observar transiciones poco naturales entre fotogramas. O incluso si solo se quiere obtener una foto o imagen desde distintos ángulos con los mismos elementos gráficos.
Irónicamente es la creación generativa la que está ayudando a salir del bache. Los usuarios ganan control sobre parámetros y los prompts se refinan.
Optimización de recursos
Hay que admitirlo, seis horas contra 30 minutos de trabajo es algo para considerar.
Al final el objetivo era sacarle una sonrisa a amigos y familia o desear buena fortuna para este año que viene con una tarjeta enviada por whatsapp.
Sin embargo, cuántas veces no hemos oído a algún conocido, o a cualquiera por ahí, que puede que se haya pasado una noche en vela diciéndole a Leonardo AI, stable diffusion, firefly, gemini o un largo etc. de modelos de “arte” cómo imaginar el meme ideal entre los políticos de turno o cualquier personaje famoso besando a un capibara.
Si toda esa noche en vela fuera igual de fructífera que las horas de un proyecto, nos encontraríamos con el desempleo de todos y cada uno de los artistas de todo tipo en unas semanas o menos.
El poder tener muchas iteraciones de una idea en poco tiempo es un arma de doble filo. Como en todo exceso de oferta, a veces cuesta digerir y determinar cuál es la vía más indicada para llegar a un objetivo.
Democratización de las actividades creativas
Todos los sectores creativos están en pié de guerra contra la IA.
Ahora cualquier persona puede meterse a internet y crear un guión para una nueva película, crear la próxima publicidad o vender una nueva obra de arte cada diez o veinte minutos.
A esto se le puede aumentar que todo lo hace una sola persona sin supervisión alguna. Al no tener filtros de control es como conducir un coche sin frenos.
El sentimiento de que todo el mundo puede hacer de todo no significa que todo el mundo deba hacerlo.
Un buen número de seres humanos juegan al fútbol, pero aún se siguen pagando entradas muy caras para una final de la Champions.
El acceso cada vez más fácil a la tecnología no hará que todos pierdan su trabajo, pero puede que haga que sea más difícil sobrevivir sin sobresalir en una disciplina artística. Lo que toca es esforzarse más.
Además en el campo creativo de cualquier tipo, este tipo de “amenazas” siempre ha existido. Antes no era la IA, pero era el sobrino que es muy listo y puede hacerlo por menos mientras hace la tarea del cole en un fin de semana.
Y en todo caso, no se puede llamar “democratización” porque los servicios de IA o los modelos de IA requieren una fuerza computacional que termina con el usuario pagando por hacer uso de estos servicios.
Crear sin pensar
La fórmula está servida. Internet está invadido por ofertas de sitios que te dicen que sin siquiera saber programar puede hacerte tu página web, abrir tu galería de NFT y hacerte rico sin poder siquiera explicar qué es la regla de tercios o por qué se usan diferentes lentes en fotografía, o incluso combinar colores.
Resulta que la inteligencia artificial se nutre de la información que existe previamente en internet para lograr sus hazañas. Pero en lo que llega a afinarse del todo, va “metiendo la pata” con cosas muy importantes a veces (número de manos o dedos en una mano o posición de los ojos o la noción de simetría o la falta de ella, etc) o con cosas muy triviales (un botón que de repente se funde con su chaqueta o una punta de corbata que cambia de forma inexplicablemente por verse de lado o de frente).
Hay la teoría de que tarde o temprano la velocidad de aprendizaje de la IA terminará empezando a nutrirse de esos fallos.
Ahí es que atestiguaremos la “entropía” de la expresión artística. Los errores pasarán a formar parte de las reglas que use la IA para crear lo que le pedimos. Y sin un pensamiento crítico elevaremos cualquier cosa al podio del éxito. Y todo por un resultado estadístico.
El desarrollo
Con estas cinco ideas lo único que podemos tener claro es que la inteligencia artificial se encuentra en un constante tira y afloja con el mismo concepto de su existencia (inteligencia que nace fuera del pensamiento del humano) y el usuario que se beneficia de sus evoluciones (el ser humano).
Se ve que el dilema fundamental es que la inteligencia artificial sólo maneja información, pero que no cuenta todavía con una forma de ordenar esa información para poder entender los vínculos complejos de la creación artística.
Aún así, con esa formidable manera de manejar la información, la IA puede ser una herramienta potente para aligerar tareas repetitivas.
De momento la IA en el campo de la creatividad es capaz de crear modelos base desde los que comenzar a hacer modelos más complejos. Los famosos “base mesh” en los que se apoyan desde los artistas principiantes hasta algunos de los más experimentados.
Crear motivos para las texturas que luego se conviertan en materiales a partir de IA es menos arduo, y aunque sigue dependiendo del usuario para saber cuando es correcta o no una interpretación, se ahorra muchas horas de intentos infructuosos.
La animación de personajes también tiene un beneficio cuando al sistema manual se le añaden modelos de simulación de inercia y gravedad para lograr un movimiento más fluido.
El único posible sitio donde todavía no está clara la intervención de la IA es cuando se trata del brainstorming o lluvia de ideas inicial.
Cabe resaltar que ahí el problema es más de orden ético que técnico.
Dada la naturaleza del origen de las fuentes de información de las inteligencias artificiales existentes, se puede poner en tela de duda la originalidad de una “idea” engendrada por este método. Ya que podemos incurrir en un plagio encubierto.
En todos los casos mencionados, la IA se viene desarrollando como una complemento del trabajo artístico y no como una solución completa de un botón.
Esta forma de ver la IA es mucho más válida y aceptable.
La conclusión.
La IA podría hacer el trabajo de todos de principio a fin. La pregunta es, ¿Es necesario llegar a ese punto?
La llegada de estas inteligencias artificiales puede significar que podemos potenciar nuestras capacidades de nuevas maneras. En vez de reemplazarlos y dejarnos obsoletos.
Pero también significa que, más que nunca, tenemos que informarnos y formarnos, La IA ayudará en la mecánica de las cosas. El usuario humano tiene un papel vital formando el criterio y el sentido común. Hay que evitar la entropía creativa y seguir investigando.
Una cosa puede ser tener talento natural, pero una mente creativa tiene que venir respaldada por el estudio y el análisis.
Hasta ahora, la capacidad de sorprender y maravillar es una cualidad no imitable por las máquinas. Depende de nosotros que siga así










