¡Hola mundo!

¡Hola mundo!

Éste es el saludo que escriben todos los programadores neófitos cuando crean su primer programa. Como yo ahora mismo soy un colaborador/bloguero en ciernes y además estamos en una escuela de informática, me ha parecido la mejor forma de comenzar. Ahora bien, este mensaje encierra una pequeña paradoja, y es que el único receptor es la propia persona que lo ha escrito… Sin ánimo de ser pretencioso, yo espero tener un mínimo de lectores… Eso dependerá de si soy capaz de generar cierto interés a través de los temas que trate. Por el área en qué estoy, que es diseño y vídeo (no programación, como mi saludo podría haber hecho pensar), básicamente trataré temas sobre audio-visual (especialmente cine) y tecnología (especialmente Apple). Eso no significa que no vaya a tocar “otros palos” como composición gráfica, fotografía o incluso programación (¿por qué no?); sólo quería dar una indicación de qué podréis encontrar si alguna vez os perdéis por la red, y llegáis inocente e incautamente a alguno de mis posts.

Bien, pues hechas las presentaciones, vamos a hablar del evento más esperado del año a nivel mundial, ¿me estoy refiriendo a la dimisión de Rajoy? Por supuesto que sí, pero como el blog no va de eso, vamos a pasar al segundo evento más anhelado: el lanzamiento del nuevo Mac Pro, que fue presentado en junio de este año, en la conferencia para desarrolladores que dio Apple en San Francisco, y que se comercializará este otoño, más concretamente en noviembre.

En su afán siempre innovador, Apple ha rediseñado/redefinido lo que son las estaciones de trabajo profesionales. De entrada deja de ser lo que hasta ahora venía siendo una torre, para ser un cilindro, que hace menos de la mitad de altura que una torre convencional. Abulta, más o menos, lo que un rollo de papel de cocina (por abrir). Debido a su forma y dimensiones, no se podrán insertar dentro de la carcasa tarjetas que amplíen las capacidades del equipo, lo cual hará que se tengan que comprar carcasas a parte, que se conectarán al Mac Pro mediante Thunderbolt 2 (una conexión ultra-rápida para el intercambio de datos); y es en dichas carcasas donde encontraremos los slots/ranuras en las cuales insertar las tarjetas que aumentarán las prestaciones de nuestro equipo. Dicho de otro modo: es como si para hacer más potente nuestro equipo tuviera que tener conectado un segundo dispositivo más o menos del mismo tamaño, además de los discos externos y otros periféricos que queramos/necesitemos añadir. Esta construcción modular del equipo, es el principal argumento de los detractores del mismo, pues en lugar de tener un equipo recogido (todo dentro de una misma caja), se tiene una serie de hardware esparcido por la mesa de trabajo, con sus cables correspondientes… Bueno, la cosa no es para tanto; por un lado se trata solamente de un cacharro más, en una carcasa normal pueden coger hasta seis tarjetas (no es que haya que añadir una caja nueva por cada tarjeta que se quiera poner). Eso en el caso de necesitar esa ampliación, pues se puede configurar un equipo ponente de buenas a primeras, que no necesite de “poderes adicionales”.

 

Pero esta no será la única novedad de este otoño: a la misma vez que se lance el Mac Pro saldrá el UpGrade de Final Cut Pro X, y esperamos que esta vez hagan un mejor lanzamiento del producto que la última vez. También habrá nuevo sistema operativo: OS X 10.9 Maveriks, con el que Apple abandona los nombres de mininos y pasa a utilizar nombres de lugares emblemáticos de California (en los siguientes posts hablaré de todo esto). Por no hablar de los recién anunciados iPone 5S y 5C (esto se escapa de lo que es el enfoque que le quiero dar a mis post).

 

Bueno, ya está, de momento esto es todo… por esta vez. Repasando el texto antes de publicarlo, no me queda claro si me estoy presentando o le estoy haciendo la publicidad a Apple sin que ellos me lo hayan pedido, es el problema que tenemos todos los “macqueros”: rozamos el sectarismo. Pero es lo único malo que tenemos, por lo demás somos muy buenas personas y procuramos tener una dieta equilibrada.

 

Adeeeu!